¿Cómo funciona?

El funcionamiento de la domótica está íntegramente enlazado con los procedimientos de transmisión de información, los cuales nos permiten crear una interactuación entre los dispositivos (puntos de luz, persianas, radiadores…etc) y la unidad central. Es decir, dotamos de “inteligencia” a los dispositivos convencionales, para que así puedan realizar las órdenes indicadas por el usuario.

Todos los dispositivos (sensores) envían y reciben señales a través de un canal de comunicación (bus) a la unidad central, encargada de codificar y tramitar la información recibida y enviarla a los actuadores para que estos realicen las acciones.
Existen diferentes tipos de instalación, dependiendo de donde resida la unidad central estos pueden ser:

CENTRALIZADA: Una unidad central controla toda la instalación.

DISTRIBUIDA: No existe una unidad central por lo que toda la inteligencia del sistema se
distribuye por los diferentes actuadores y sensores.

MIXTA: Existen varios pequeños dispositivos que adquieren la información desde diferentes sensores que están distribuidos por la red. Por ejemplo los sistema inalámbricos.

El sistema de control domótico automatizará y aprenderá todas aquellas rutinas que a diario debemos realizar, aportándonos un mayor ahorro, confort, seguridad y entretenimiento en nuestras viviendas de una forma fácil y transparente.